enojada… pero ¿con quién? – o cómo muero de miedo.

desde hace tiempo que no publico nada, y la verdad eso me saca de mis casillas; me frustra, me fastidia, me enoja. pero no es eso por lo que escribo esto (bueno, no solo esto); también porque tengo mucho guardado y es necesario que lo saque.

desde que comenzó el año he estado en una montaña rusa de emociones; por un momento creo que ya calmé todos mis demonios, y al siguiente, me vuelven a atrapar con su red de actitudes negativas. paso de la alegría a la desesperación en segundos, solo basta un suceso fuera de mi control para perder el propio. al inicio de este 2017 descubrí que el poder para permitir o no que las situaciones me afecten está en mí, pero siendo honesta, es un poder que aún no controlo, que aún ni siquiera entiendo completamente; sé que me dirán —no es ciencia de cohetes— o algo así como —no es para tanto—, pero créanme que para mí, sí lo es. en muchas situaciones, emocionalmente simples, lo logro. pero a medida que la situación me resulta más compleja, menos soy capaz de aplicar este poder.

esto lo traigo a colación por lo siguiente: a últimas fechas, me encuentro cada vez más en necesidad de compañía, de pareja, de amigxs que no he visto en años, de aquellxs que eran pero decidieron ya no serlo. sueño todas las noches con ellxs, con mi mamá, con mi yo anterior, con visiones de mi pasado y de lo que podría ser mi futuro; y todo eso me deja con un sabor a soledad que muchas veces me resulta muy amargo para digerir. además súmenle la apremiante necesidad de pagar todo lo que necesito para seguir “sana”: mis hormonas y mis antidepresivos; de pagar mis vicios: café, coca-cola y cigarros; de pagarme transporte, mi ropa, mis cosméticos y otras vanidades. el dinero viene y va, lo sé, pero desafortunadamente vivimos en un mundo que nos encadena a el dinero.

todo esto se ha acumulado en mi pequeña cabeza dura, y especialmente en las últimas dos semanas, que han sido muy, muy difíciles de llevar; tan difícil que el viernes pasado (24 de marzo), respondí de la peor forma a lo que era una simple crítica a mi trabajo, a mi profesión y a mi experiencia. sé que dañé una amistad que no sé si pueda recuperar, desahogué la frustración (bueno, una parte, aún tengo bastante dentro) contra una amiga que ni siquiera me hizo algo malo. te ofrezco mis disculpas por haber sido grosera. la verdad es que estoy enojada… pero no contigo, ni con lxs que dejaron de ser amigxs, no lo estoy tampoco con mis amigxs que sé que aunque no nos vemos piensan en mí y en mi bienestar.

estoy enojada conmigo misma, por haber pretendido ser valiente todos estos años, cuando la realidad es que soy una completa cobarde; sí, una cobarde, porque tengo miedo de hacer cualquier cosa más allá de mi zona de confort, tengo miedo de no ser amada, de no ser valorada; tengo miedo de decepcionar a mi mamá y mi papá, de fallarme una y otra vez; tengo miedo de triunfa; tengo miedo de ser…

vivo con miedo de morir sin darle sentido a mi existencia, y lo peor es que ese miedo… me está matando.

letras y dolor

me doy cuenta de que nadie lee este blog, y lxs contadxs que lo han llegado a leer, lo hacen como esas personas que pasan por una galería de arte como si fuera una carrera contra reloj… y la verdad eso no me gusta. lo cierto es que escribo para desahogarme y no para que se me reconozca, pero me gusta la retroalimentación, me gusta que me escriban un comentario sobre lo que sintieron o si tengo errores de ortografía (eso sería indicativo de que en verdad leyeron) o que si soy una pinche cursi y ridícula… yo sí me releo varias veces.

cada vez que yo releo lo que ya escribí, es increíble darme cuenta que despiertan en mí emociones que pensaba, si no superadas, por lo menos asimiladas; revivo episodios en los que el dolor y la tristeza que constantemente plagan mi mente, son de inmediatos evocadas las peores emociones que he experimentado y siento como un fuerte nudo en mi estomago se aprieta, al punto de casi doblarme de dolor físico y emocional. mi depresión me va a matar. yo lo sé. la cuestión es cuándo y cómo, y muchas veces creo que será de forma dramática y trágica (como soy yo), también sé que ustedes piensan que exagero, y que me tiro al drama y que “hago una tormenta de un vaso de agua”; y la verdad es que no. cada vez estoy más convencida de que si cualquiera de ustedes viviera 1 día en mis zapatos; experimentara la tormenta mental que llevo en la cabeza y sintiera lo que siento, percibiera el mundo como yo, viera la realidad como yo la veo y escuchara las voces de mi cabeza aplastándome con ideas de derrota, rechazo, sufrimiento, miedo, dolor y muerte; la mayoría se suicidaría antes de que pasaran las primeras 12 horas. aguanto más de lo que creen, porque cada día me tengo que convencer de que vale la pena vivir aunque sea un día más, por mí y mi papá (al que se que lo mataría mi suicidio, y no soy TAN egoísta); que debo intentar seguir 24 horas más para lograr acercarme a lograr algo, aunque mi mente me diga que solo fracasaré en el intento; que aún con la pena de no tener a mi madre, a mis abuelas que tanto quise, a esas amistades que se fueron y no volvieron nunca, puedo llegar a ser querida (aunque no como yo pienso) por alguien más; esa es mi guerra, la que peleo día con día contra mi peor enemigo: yo misma.

quiero vivir, al menos eso lo tengo claro; lo que no sé es qué hacer con la vida que tengo cuando lo único con lo que me topo es rechazo y discriminación; o peor aún, condescendencia. qué hacer cuando las personas a tu alrededor no saben nada de ti y dicen que te aceptan tal y como eres; cuando ignoran quién y qué eres, y no se informan ni se interesan por aprender todo aquello que hay acerca de ti y tu ser; cuando la gente te trata mal y lo justifica con un ‘es broma’, ‘no te lo tomes a pecho’, ‘no fue mi intención’, ‘es juego’, ‘así demuestro mi cariño’, mientras esas mismas bromas matan a otras personas iguales a mí. cuando eso me pasa es cuando no quiero seguir, porque prefiero morir por mi propia mano antes que cualquier desconocidx con los medios, prejuicios, miedo e ignorancia me asesine solo porque me crucé en su camino.

las letras que aquí expreso son el reflejo de ese contradictorio miedo de vivir y de morir, leer lo que escribí me recuerda lo peor de mí pero en otra (contadas) ocasiones también lo mejor de mí; me recuerda que tengo un don con las palabras que puedo expresar por escrito lo que muchos hacen con imágenes y sonidos; lo negro, lo blanco, lo gris y lo colorido de este universo, de este mundo, de mi humanidad y de la de todos. espero poder seguir ganando batallas en mi guerra diaria conmigo misma y que lo poco o mucho que quede de mi ser, sea memorable al leer mis letras.

ojalá mis emociones y sentimientos resuenen en sus almas y entiendan que pasa en mi interior.
ojalá mi alma conecte con sus corazones y sientan el gozo y dolor que llevo dentro.
ojalá mi corazón les abra los ojos a una mejor vida.
ojalá mi vida haya valido la pena…

 

14 de febrero ¿amor? ¿amistad? ¿o qué coños pensaba?

pensando en esta fecha, en lo que he vivido en cuanto a relaciones de pareja y lo que he visto de otras parejas (de tooodas las orientaciones), me pongo a analizar que el verdadero éxito o fracaso de cualquier relación tiene que ver con dos cosas muy importantes y que no siempre son tan obvias, aunque muchxs  crean que sí lo son.

la primera (sin orden especial) tiene que ver con la personalidad de cada persona y la relación que tiene consigo misma; me refiero a que, la mayor parte del tiempo, todxs tenemos problemas al lidiar con nosotrxs mismxs, hay facetas de nuestra propia personalidad que no soportamos y en ocasiones no sabemos cómo combatir con estos aspectos; y esto, al momento de querer establecer una relación, puede ser todo un obstáculo. el primer paso para cualquier relación (no sólo de pareja), es aceptar que somos de una forma y que podemos cambiarla, pero se necesita voluntad y disposición de querer cambiar, hay que aprender a salir de nuestra zona de comodidad y hacer ciertos sacrificios en pos de mejorar cómo nos relacionamos. estando en pareja, la cosa es aún mas compleja, porque muchas (sino todas las) veces, la persona que tenemos enfrente tiene el mismo dilema para si misma, y ambxs tenemos que descubrir qué estamos dispuestxs a cambiar y qué no; y no cambiar porque la otra persona lo pida sino porque es lo que nosotrxs sentimos que debe cambiar. así en una sana relación se habla de estos rasgos personales, se acuerda qué se quiere cambiar y qué se puede cambiar y cumplirlo; si al avanzar en la relación hay alguna nueva situación, se repite el proceso constantemente. eso es lo que yo aprendí a definir como comunicación.

la segunda complementa a la primera y viceversa, y tiene que ver en la inteligencia emocional; ya sé qué me van a decir… ¿esa cuál es? ¿cómo se consigue? a lo que yo les respondo (con base en lo que he leído y escuchado en cursos): es la capacidad de entender las emociones que sentimos y reaccionar de manera controlable a las diferentes circunstancias que se nos presentan. dicho esto, me refiero a que cada vez que tenemos un conflicto solemos ponernos a la defensiva, y eso, casi nunca ayuda a resolver el conflicto. cada persona tiene su propia historia pero para que una relación funcione de la mejor manera, debemos dejar esa historia en donde pertenece: el pasado; muchos de nuestros conflictos internos (los que mencione al inicio), vienen de nuestras historias, dejamos que los fantasmas de lo que ya sucedió nublen nuestra visión de lo que puede ser y la limita a lo que ‘creemos’ que puede ser. el expresar lo que sentimos e intercambiar estas emociones con nuestra pareja es lo que ayuda a la relación a evolucionar, lo que le permite crecer.

así que, enamoradxs… atrévanse a cambiar, a expresar sus sentimientos, inclusive a ser una nueva persona. se los garantizo, lo van a disfrutar.

y en caso de emergencia, búsquenme, dejen su comentario y platicamos. o en twitter: @lizdierdorf

 

post 50: prólogo de un cuento…

estoy queriendo desde hace un rato escribir este cuento que en mi mente está casi completo, pero en el papel (o mejor dicho pantalla) no está siquiera comenzado. aquí la introducción a dicho cuento, bueno más que prólogo le llamaría una justificación/introducción del mismo y del porqué decidí escribirlo.

este cuento que tengo en mi cabeza nace por 2 razones esenciales… primero y antes que nada por contar mi historia de vida, y la segunda para abrir la mente de aquellas personas que lo lean en cuanto a la percepción que se tiene sobre la transexualidad. este “cuento transexual”, es eso un cuento de una chica transexual que descubre su camino y narra en un estilo de fantasía el “viaje” que recorre un aparentemente ‘normal’ y ordinario joven, en el cual descubre que él no es él sino ella, y recorre diferentes parajes dónde enfrenta diferentes situaciones que harán que crezca como persona, y aprenderá lecciones valiosas sobre la interacción humana. también aprenderá que cambiar no es tan fácil como pensaba y que cada persona afecta en más de  una forma a las demás. lo cierto es que también descubre que este camino que eligió no lo recorre en soledad, le acompañan personas que definirán un importante papel tanto de apoyo como de cariño para él/ella, son su padre, su hermano, su mejor amiga, un amigo de la universidad y en forma espiritual una consejera y su mamá, a la que perdió en el pasado, y a la cuál siempre tarta de enorgullecer.

quiero que con este cuento las personas se cuestionen acerca del tema en forma positiva y que ayude a terminar con la discriminación que la comunidad transexual sufre en este país. aún tengo dudas de cuál sería el público al que lo dirigiré, pienso en adolescentes y jóvenes, pero creo también importante que lxs peques también pudieran acercarse a esta historia y sus padres, para que en un futuro, el tema de la transexualidad infantil sea mejor comprendido.

bueno eso concluye una mirada a este texto que está en desarrollo; como nota adicional, me encantaría saber su opinión al respecto.

trabada o de cómo llegué a volver a escribir…

hace tiempo que no me sentaba a dedicarle un momento a mi blog, en los últimos meses (casi un año), he pasado por muchas cosas que me han hecho reflexionar sobre mí, sobre lo que escribo, sobre lo que siento y pienso; y a raíz de ello, me doy cuenta que la vida no es fácil para nadie, que cada unx de nosotrxs lidia con un montón de batallas tanto externas como internas. y así vamos sorteando dificultades, alegrías, tristezas y más.

a veces, cuando pienso en escribir, me doy cuenta que no siento querer hacerlo; otras siento ganas de escribir, pero no pienso qué quiero escribir y no lo logro en ninguna de ambas veces. pero hay muchas tantas como hoy, que sé y siento lo que quiero escribir que parece que nada me puede interrumpir de hacerlo, excepto claro, mi propio ser que deja, o de sentir, o de pensar. otras ocasiones parece que hay un tapón entre mis ideas y sentimientos y mis manos, eso es cuando más me frustro porque no escribo aún queriendo y sintiéndolo.

pero hoy no, hoy, lo siento, lo pienso y lo hago… escribo, porque en las letras encuentro un refugio, uno que me salva de mis propios demonios, aunque sea por unos minutos.

mis batallas siguen, y seguirán, pero no por ello me detengo de seguir luchando y triunfar; y por triunfo no me refiero al sobresalir y ser mejor que alguien más, por que no lo soy; me refiero a no dejar que lo que la vida me pone enfrente sea más grande que yo, y que sea cual sea mi destino, debo disfrutar el viaje, porque si no ¿qué caso tiene? pienso en todas esas veces en el pasado, en las que la vida me piso y me dejé vencer (temporalmente), en las cuales pensé en abandonar la vida y autodestruirme; pienso en eso, y me alegro de seguir aquí, viva, sintiendo y pensando, y sobretodo abrazando cada momento, tanto bueno como malo, como algo que es simplemente parte del viaje. no buscar significados ocultos en los acontecimientos es muy liberador, y me permite experimentar la vida al máximo. sé que estoy loca (lo cual me encanta), y eso a muchas personas les saca de su zona confort al momento de interactuar conmigo, creo que la gente tiene problemas para lidiar con las anormalidades, con las excepciones, con aquello que está fuera de lo que les dijeron que era lo ‘normal’ o ‘correcto’. agradezco a mi mamá y mi papá por haberme enseñado que ser normal no siempre es lo ideal, que respetar las diferencias entre las personas es lo que nos hace humanos, que no se es mejor o peor que alguien más, solo se es diferente y se tienen aptitudes y capacidades diferentes.

hoy aprecio la vida más que nunca y doy gracias por quién soy, no hubiera pedido ser alguien más, ni cambiar mi historia, porque en ese momento dejaría de ser yo, Eliza Sophia.

Sophie by YamelThopson