asesina…

después de tantas pesadillas, después de tantos pesares, creo entender que pasa dentro de mí…
es el conflicto existencial que sufro por mi propia decisión.

sufro tras la última pesadilla al despertar, mi día empieza con llanto y lagrimas de dolor mezclado con nostalgia, prosigo a una discusión con mi padre, el cual estoicamente ignora mis razones y arrebatos, simplemente se despide y se va. cancelo con frustración y enojo mi cena de cumpleaños – que más da, sólo había 4 invitados – y me doy cuenta que estoy desesperanzada y con el corazón roto. parece que será sólo un sábado más sin ninguna novedad, sin nada de especial más que la idea que me había formado de lo que este día pudo ser. revisó mi facebook y no hay mucho, platico con un par de amigxs por chat y nada el ánimo sigue muerto; entonces decido que un baño me relajará y me hará tomarme las cosas con más calma y sacar lo bueno de mí, y todo lo contrario.

empieza una escena al caer del agua que el teatro o el cine hubieran catalogado de artística y dramática pero que en el mundo real es simplemente patética: empiezo recargándome en la pared donde un pequeño espejo me recuerda mi triste imagen y me pongo a imaginar una parte de mi realidad mezclada con mi historia ficticia donde este dolor es un mal sueño del cual una voz de niña que me dice –despierta mamá- me hace regresar, reacciono ante esta fantasía y es entonces cuando me desplomo al piso mojado llorando y gritando que no podía ser, que mi realidad y mi fantasía son igual de dolorosas. la primera por ser precisamente eso, la realidad y mi fantasía por que me parece muchas veces inalcanzable, se me hace un nudo el estomago y siento algo que me aprieta el pecho; grito y lloro más, imploro a mi madre que venga y me consuele pero no pasa nada, culpo a las divinidades y les exijo que terminen con este sinfín de pesadillas y tormentos aunque tampoco consigo respuesta – como era de esperarse – y sigo ahí en el piso húmedo con el chorro de agua ya casi fría recorriendo mi cuerpo y por un momento el dolor cambio por nostalgia; la nostalgia de un sitio que nadie recuerda y que todos conocimos, ese primer lugar donde existimos y estábamos segurxs… el vientre de nuestra madre, esa sensación de agua a mi alrededor me reconfortó aunque fuera por un segundo y luego me recordara cuanto la extraño.

después de esta pausa en mi dolor, continúa mi escena donde a modo de monólogo logro escupir unas frases casi coherentes:

ya no soporto el dolor
ya no soporto las pesadillas
me pesan mis huesos y la fuerza de mis músculos se me fue
ya no aguanto, ya me cansé

casi en seguida, y a causa de la posición casi fetal en la que me encontraba, y sumado al llanto y el agua casi me ahogo lo que obligo a mi instinto de supervivencia a enderezarme y toser incontrolablemente para expulsar el agua que casi inhalo. pasado el inconveniente detengo mi llanto por un momento y me pongo de pie solo para regresar al espejo en la pared y comenzar otro monólogo, esta vez cuestionando a mi antiguo yo donde había quedado.

y fue ahí que lo vi en mis ojos y me di cuenta de lo que pasó, en mi afán de ser yo Eliza Sophia la que tenía que vivir mi vida sin que él estuviera más y sólo como un pasado que ya no podía afectarme, reaccioné y me percate de lo había hecho en mi interior, a lo cual sólo pude pedir su perdón y encontrar una forma de deshacer lo que hice…

lo asesine.

mis pesadillas me atormentan… tengo que aprender a perdonarme

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